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QR o NFC: cuál le conviene a tu negocio

Comparativa honesta de pasos, coste, durabilidad y compatibilidad, y por qué lo normal es acabar usando los dos

24 h Sale de nuestro almacén de Madrid
Sin app Funciona con el NFC del móvil
Regrabable Cambias el enlace cuando quieras

Vendemos piezas NFC, así que lo lógico sería que esta guía dijera que el QR está acabado. No lo va a decir, porque no es verdad.

El QR funciona, es barato y en algunas situaciones es directamente mejor. Lo que vamos a hacer es comparar los dos de forma honesta para que elijas con criterio, y explicarte por qué en la mayoría de negocios la respuesta no es uno u otro, sino los dos.

La diferencia de fondo

Los dos hacen exactamente lo mismo: llevan a alguien a una página web sin que teclee la dirección. Lo único que cambia es el canal.

El QR es óptico. El móvil lee un dibujo con la cámara y saca de ahí la dirección. Necesita ver el código entero, con luz y a la distancia adecuada.

El NFC es de radio. El móvil despierta un chip con su antena y le pide el enlace. No necesita ver nada, ni luz, ni enfoque. Necesita cercanía.

De esa diferencia sale todo lo demás. Si quieres entender la parte técnica del NFC, la tienes en qué es NFC y cómo funciona.

Tabla comparativa

Código QR NFC
Pasos que da el cliente Sacar el móvil, abrir la cámara, apuntar, enfocar, tocar el aviso Sacar el móvil, acercarlo, tocar el aviso
Compatibilidad Cualquier móvil con cámara Android con NFC e iPhone 7 o superior
Coste de producción Prácticamente cero, se imprime Hay que fabricar una pieza con chip
Cambiar el destino Solo si usas un QR dinámico o rediriges la web Sí, reescribiendo el chip
Distancia Desde lejos, incluso metros si es grande Unos pocos centímetros
Con poca luz Empeora bastante Le da igual
Si se raya o se ensucia Puede dejar de leerse Sigue funcionando, el chip va dentro
Sobre metal Sin problema Necesita etiqueta preparada o separación
Espacio que ocupa Necesita superficie impresa visible Puede ir oculto dentro del material
Efecto en el cliente Ya lo conoce, no llama la atención Sorprende y genera conversación

Donde gana el NFC

Menos pasos, menos gente que se cae por el camino

Este es el argumento principal y es real. Cada paso que le pides a alguien es una oportunidad de que se lo piense mejor y lo deje.

Con un QR, el cliente tiene que abrir la cámara, apuntar, esperar al enfoque y tocar el aviso. Son gestos pequeños, pero se suman. Con NFC acerca el móvil y ya está.

En una acción que el cliente hace por gusto, como dejarte una reseña, esa diferencia importa. Nadie te va a dejar una valoración si le cuesta trabajo.

Funciona con poca luz

En un restaurante con luz tenue, un bar de noche o un local con iluminación de ambiente, la cámara sufre. El NFC no se entera de si hay luz o no.

Aguanta el uso

Un QR impreso en papel plastificado sobre un mostrador acaba rayado, con manchas o con una esquina levantada. Si el dibujo se deteriora lo suficiente, deja de leerse.

El chip NFC va dentro del material. Puedes limpiar la pieza con un trapo húmedo mil veces y sigue igual.

Llama la atención

Un QR es invisible de tan visto. Una tarjeta que reacciona al acercar el móvil genera una reacción. En una mesa o en un mostrador, esa pequeña sorpresa hace que la gente lo pruebe por curiosidad, y eso es exactamente lo que buscas.

Se puede esconder

El chip no tiene que verse. Puede ir debajo de un cartel, dentro de una pieza decorativa o detrás de un adhesivo. Si el diseño de tu local importa, es una ventaja seria.

Donde gana el QR

Y ahora la otra mitad, que también es larga.

Lo lee todo el mundo

Esta es la ventaja más importante del QR y no hay que quitarle peso. Cualquier móvil con cámara lo lee, incluso uno viejo o muy básico.

Con NFC hay dos grupos que se quedan fuera: los Android sin chip NFC, que son pocos pero existen sobre todo en la gama más baja, y los iPhone anteriores al 7. Además, los iPhone del 7 al XS leen NFC pero necesitan abrir antes el lector desde el centro de control, lo cual en la práctica significa que muchos usuarios no lo van a hacer.

Y hay un tercer grupo que se olvida siempre: los Android que llevan el NFC apagado en ajustes. La causa número uno de "a mí no me funciona".

Cuesta casi nada

Generar un QR es gratis. Imprimirlo cuesta lo que cueste el papel. Si necesitas doscientos puntos de contacto repartidos por un recinto, el QR es la única opción razonable.

Funciona a distancia

Un QR grande se lee desde varios metros. Un escaparate, un cartel en la calle, una valla, una pantalla, la contraportada de una revista. Todo eso el NFC no lo cubre, porque exige acercarse.

Se lee en pantalla y en papel

Puedes poner un QR en un correo, en una factura, en un PDF o en una pantalla de televisión. Un chip NFC necesita existir físicamente en algún sitio.

Sirve sobre metal sin complicaciones

Pegar un QR sobre una superficie metálica no tiene ningún misterio. Con NFC, el metal absorbe el campo y hay que usar etiquetas preparadas o dejar separación.

El cliente ya sabe qué hacer

Nadie necesita instrucciones para un QR. Con NFC, mucha gente sigue sin saber qué es y hay que ponerle un "acerca el móvil" al lado para que se entienda.

Resumen honesto: el NFC quita pasos, el QR llega a todo el mundo. Ninguna de las dos ventajas anula a la otra.

Por qué lo ideal suele ser tener los dos

Si has leído las dos listas habrás visto que las ventajas de uno tapan justo los huecos del otro. Por eso la solución obvia es no elegir.

Una misma pieza con NFC y con un QR impreso deja que cada cliente use lo que sabe usar. El que lleva un móvil moderno lo acerca y en un segundo está dentro. El que tiene un iPhone viejo, un Android sin NFC o simplemente más costumbre de escanear, apunta con la cámara.

Y lo mejor: no tienes que explicar nada ni preguntarle a nadie qué móvil lleva.

Por eso nuestra placa de mostrador de 12 cm y la pegatina de 10 cm llevan las dos cosas. Son de PVC de 2 mm con adhesivo 3M, y en la misma pieza va el chip y el código impreso.

Qué elegir según tu caso

Situación Qué encaja mejor Por qué
Mostrador de una tienda o bar Los dos en una pieza Contacto directo, pero clientes de todas las edades y móviles
Mesas de un restaurante Los dos Poca luz favorece al NFC, pero necesitas cubrir a todo el mundo
Tarjeta de presentación NFC El gesto sorprende y el interlocutor suele tener móvil moderno
Escaparate o cartel en la calle QR El cliente está al otro lado del cristal, no puede acercar el móvil
Folleto, factura o correo QR No hay pieza física donde meter un chip
Feria o evento NFC Muchos contactos seguidos y la rapidez del gesto se nota
Cientos de puntos repartidos QR El coste por unidad manda
Peluquería, clínica, taller Los dos Momento de pago con el cliente delante, perfil de público variado

Dos matices que conviene conocer

No todos los QR se pueden cambiar

Un QR estático lleva la dirección dentro del propio dibujo. Si cambias de web, hay que reimprimir todo.

Un QR dinámico apunta a un intermediario que redirige. Ese sí se puede cambiar, pero normalmente lo gestiona un servicio de pago con cuota. Y si ese servicio cierra o dejas de pagar, tus códigos impresos dejan de servir.

Con NFC el chip es tuyo. Lo reescribes con el móvil, gratis y sin depender de nadie. Está explicado paso a paso en cómo programar una tarjeta NFC.

El truco que vale para los dos

Grabes lo que grabes, apunta a una dirección tuya. Una página de tu web que luego redirige a donde toque.

Así, el día que quieras cambiar el destino no tienes que tocar ni las tarjetas ni los códigos impresos: cambias la redirección en tu web y listo. Sirve igual para QR estáticos y para chips bloqueados.

Lo que ninguno de los dos arregla

Conviene decirlo porque se olvida constantemente. Ni el QR ni el NFC hacen que alguien quiera hacer lo que le pides.

Si pones una placa de reseñas pero nadie la señala, no se usará. Si el enlace lleva a la ficha general de Google en vez de al formulario de valoración, el cliente se pierde. Si el cliente sale descontento, ninguna tecnología va a arreglarlo.

La tecnología quita fricción. La intención la pone el cliente y el empujón se lo das tú al pedirlo. Lo desarrollamos en cómo conseguir reseñas en Google.

Conclusión

Si tienes que elegir uno solo y tu público es variado o el punto de contacto está lejos del cliente, elige QR. Es más barato y no deja a nadie fuera.

Si el cliente está a un brazo de distancia y quieres que la acción sea lo más corta posible, elige NFC.

Y si puedes, no elijas. En una pieza de mostrador caben los dos y cada cliente usa el que sabe.

Si te decides, tenemos las piezas ya grabadas con tu enlace y comprobadas una a una en reseñas de Google y en carta digital.

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