NFCARD

Cuánto cuesta conseguir una reseña de Google

Un ejemplo de cálculo, con los supuestos a la vista, para comparar pedirlo a mano, QR, NFC y email

24 h Sale de nuestro almacén de Madrid
Sin app Funciona con el NFC del móvil
Regrabable Cambias el enlace cuando quieras

Una reseña de Google parece gratis. No lo es. Cuesta tiempo de alguien, a veces cuesta un cartel o una tarjeta, y siempre cuesta acordarse de pedirla. Lo que pasa es que ese coste no aparece en ninguna factura, así que nadie lo mira.

En esta guía hacemos el cálculo. No para venderte nada, sino para que veas dónde está de verdad el dinero, que casi nunca está donde uno cree.

Leer esto antes que nada. Todos los números de esta página son un ejemplo de cálculo, no un dato de mercado. No hay ningún estudio detrás. Nos hemos inventado unos supuestos razonables para que la cuenta se pueda seguir, y los señalamos uno por uno para que los sustituyas por los tuyos. Tu negocio tendrá otras cifras. Lo útil aquí es el método, no los resultados.

La fórmula

Cualquier método para conseguir reseñas se calcula igual:

Coste por reseña = (coste del material + coste del tiempo dedicado) ÷ reseñas conseguidas en ese periodo

Tres variables. La primera la sabes con exactitud. La segunda se estima y casi siempre se subestima. La tercera es la única que importa de verdad y es la única que no puedes saber hasta que lo pruebas en tu negocio.

Los supuestos del ejemplo

Vamos a imaginar un negocio con local: una tienda, un bar, una peluquería, da igual. Estos son los supuestos, y repetimos que son inventados para el ejemplo:

  • Clientes atendidos: 40 al día, 25 días al mes. Es decir, 12.000 clientes al año.
  • Coste de una hora de empleado: 12 €, contando lo que cuesta de verdad a la empresa y no solo el bruto del nómina. Si lo haces tú como autónomo, pon lo que valga tu hora.
  • Periodo: un año, para poder repartir el coste de lo que compras una sola vez.
  • Tasa de respuesta: cuánta gente deja la reseña de los que se lo pides. Este es el número que lo decide todo y el que tú tienes que medir. Aquí ponemos cifras de ejemplo y más abajo explicamos qué pasa si las cambias.

Método 1: pedírselo a mano al cliente

El empleado se lo pide de palabra al terminar. Sin cartel, sin nada.

Supuestos del ejemplo: se lo pide al 30 % de los clientes, porque no siempre hay ocasión ni ganas. De cada 10 personas a las que se lo pide, 1 acaba dejando la reseña. Pedirlo bien, con su frase completa, cuesta unos 20 segundos.

  • Peticiones al año: 12.000 × 30 % = 3.600
  • Reseñas: 3.600 ÷ 10 = 360
  • Tiempo: 3.600 × 20 s = 20 horas
  • Coste: 20 h × 12 € = 240 €
  • Coste por reseña: 0,67 €

Parece baratísimo, y en dinero contante lo es. El problema del método manual no es el precio, es que se cae solo. La primera semana se lo pide todo el mundo. El segundo mes ya no se acuerda nadie. Si el 30 % se convierte en un 5 % real, las 360 reseñas se quedan en 60 y el coste por reseña sube igual, porque el tiempo se dedica de todas formas cuando se pide.

Hay algo más que no entra en la cuenta: pedir una reseña de viva voz y quedarse mirando desgasta a quien lo hace. Es la parte que más abandona.

Método 2: un QR impreso en el mostrador

Un cartelito o un adhesivo con el código. El cliente lo escanea si le apetece.

Supuestos: el cartel cuesta 15 € entre impresión y soporte, y dura el año. Nadie dedica tiempo a nada. Como es pasivo, lo usa mucha menos gente: 1 de cada 200 clientes.

  • Reseñas: 12.000 ÷ 200 = 60
  • Coste de material: 15 €
  • Coste de tiempo: 0 €
  • Coste por reseña: 0,25 €

Aquí está la primera trampa del cálculo, y conviene verla bien: el QR sale como el más barato por reseña y es el que menos reseñas consigue. Sesenta al año frente a trescientas sesenta. Si lo que te importa es el coste unitario, gana. Si lo que te importa es tener reseñas, pierde de calle.

Optimizar el coste por reseña hasta el extremo te lleva a no hacer nada: no hacer nada cuesta cero euros y consigue cero reseñas, y el coste unitario es un número que ni siquiera se puede dividir. Por eso este indicador solo sirve comparando métodos que consigan un volumen parecido.

Método 3: tarjeta o placa NFC

El empleado acerca la tarjeta al móvil del cliente, o el cliente apoya el suyo en la placa del mostrador. Se abre directamente la ventana para escribir la reseña.

Supuestos: se sigue pidiendo al 30 % de los clientes, igual que en el método manual, porque el gesto es el mismo. Pero como no hay que dictar nada ni buscar el negocio en Maps, suponemos que responde 1 de cada 6 en vez de 1 de cada 10. El material: una tarjeta NFC de reseñas cuesta 14,99 € y dura mucho más de un año.

  • Peticiones: 3.600
  • Reseñas: 3.600 ÷ 6 = 600
  • Tiempo: las mismas 20 horas = 240 €
  • Material: 14,99 €
  • Total: 254,99 €
  • Coste por reseña: 0,42 €

Fija la vista en un detalle: de los 255 €, 240 son tiempo y 15 son la tarjeta. El material es un 6 % del coste. Ese es el hallazgo importante de todo este cálculo.

Si prefieres que el cliente lo haga por su cuenta, la placa de mostrador cuesta 34,99 € y lleva NFC y QR a la vez, con lo que cubre también a quien no tiene NFC en el móvil. Con los supuestos del método pasivo (1 de cada 200), sale a 0,58 € por reseña. Más cara por unidad que el cartel de papel, y con la ventaja de que no hay que reimprimirla si cambias de enlace, porque es regrabable.

Método 4: campaña de email

Mandas un correo después de la compra pidiendo la reseña.

Supuestos: solo puedes escribir a quien te ha dejado el correo y ha aceptado que le escribas, que en un negocio de mostrador suele ser una minoría. Digamos 1.500 direcciones útiles al año. Montar la automatización bien: 3 horas = 36 €. Herramienta de envío: pongamos 15 € al mes = 180 € al año. Responde 1 de cada 50 que reciben el correo.

  • Reseñas: 1.500 ÷ 50 = 30
  • Coste: 36 € + 180 € = 216 €
  • Coste por reseña: 7,20 €

Es con diferencia el más caro de los cuatro en este ejemplo, y por dos motivos. Uno, la herramienta se paga aunque no la uses. Dos, el correo llega horas o días después, cuando el cliente ya está en otra cosa.

Dicho esto, si ya tienes lista de correo montada y pagada para otras cosas, el coste extra de añadir la petición de reseña es prácticamente el tiempo de escribirla. Ahí cambia mucho la cuenta. Y si vendes online y no ves al cliente en persona, es de las pocas vías que te quedan.

Un aviso legal, que no es menor: para mandar correos comerciales hacen falta el consentimiento y las condiciones que marca la normativa española de protección de datos y de comercio electrónico. No es un tema de esta guía, pero no lo des por resuelto.

Los cuatro juntos

Método Reseñas al año (ejemplo) Coste total (ejemplo) Coste por reseña
Pedírselo a mano 360 240 € 0,67 €
QR impreso pasivo 60 15 € 0,25 €
Tarjeta NFC en mano 600 255 € 0,42 €
Placa NFC + QR pasiva 60 35 € 0,58 €
Campaña de email 30 216 € 7,20 €

Repetimos por si acaso: estas cifras salen de los supuestos que hemos escrito antes, no de ningún estudio. Cambia las tasas de respuesta y la tabla se da la vuelta.

Lo que de verdad enseña este cálculo

El material es calderilla

En todos los métodos activos, entre el 85 y el 95 % del coste es tiempo de personas. La tarjeta, el cartel o la placa son la parte pequeña. Discutir si gastas 15 o 35 euros en el soporte mientras dedicas 240 euros de tiempo es mirar al sitio equivocado.

Lo que compras no es la reseña, es la tasa de respuesta

Como el tiempo se gasta igual, lo único que puede mejorar la cuenta es que responda más gente de la que ya se lo estás pidiendo. En el ejemplo, pasar de 1 de cada 10 a 1 de cada 6 no cambia el coste de tiempo, pero multiplica las reseñas. Esa es la pregunta útil: ¿este método aprovecha mejor el minuto que ya estoy pagando?

La constancia vale más que el método

Cualquiera de los cuatro sistemas hecho todos los días gana a cualquiera de los cuatro hecho tres semanas y abandonado. Elige el que tu equipo vaya a mantener, aunque sobre el papel no sea el más eficiente.

Mide tus números de verdad

Apunta las reseñas que tienes hoy. Pon el sistema que elijas. Vuelve a contar dentro de un mes. Divide lo que has gastado entre las reseñas nuevas. Ese número, el tuyo, vale infinitamente más que toda esta página.

¿Y comparado con la publicidad?

Aquí hay que ir con cuidado, porque se comparan cosas distintas.

Con la publicidad compras visitas o clientes. Con las reseñas compras confianza, que es un intangible y no se convierte directamente en ventas. Aun así, el orden de magnitud dice algo.

Supongamos, otra vez como ejemplo inventado, que pagas 0,50 € por clic en un anuncio y que de cada 50 personas que hacen clic te compra una. Ese cliente te ha costado 25 € en publicidad. Si tu coste por clic es de 1 € y convierte 1 de cada 100, son 100 € por cliente. Consulta lo que te sale a ti en tu panel de anuncios; ahí sí hay datos reales.

Frente a eso, un coste por reseña de menos de un euro parece otra liga. Pero cuidado con la conclusión fácil: una reseña no es un cliente. La publicidad te trae compradores hoy. Las reseñas mejoran tu posición y tu credibilidad poco a poco y sin que puedas atribuir una venta concreta a ninguna de ellas.

La forma sensata de verlo es esta: las reseñas son lo más barato que puedes hacer para que funcione mejor todo lo demás, incluida la publicidad que ya pagas. Alguien que ve tu anuncio y luego mira tu ficha con veinte reseñas recientes se comporta distinto que si la ve con tres de hace dos años. Y eso no lo puedes comprar con presupuesto de campaña.

Un aviso que no cuesta dinero pero ahorra disgustos

La forma más rápida de bajar el coste por reseña es también la que puede costarte la ficha entera: regalar algo a cambio, filtrar a quién se lo pides según si va a poner buena nota, o directamente comprarlas. Google no lo permite y las consecuencias van del borrado de reseñas a la suspensión del perfil.

Lo que sí puedes hacer y lo que no está en la guía sobre lo que Google no permite al pedir reseñas. Y si te preocupa lo que pasa cuando aparecen reseñas que no son de clientes reales, léete la de reseñas falsas.

Resumiendo

  • El coste de una reseña es sobre todo tiempo, no material.
  • El coste por reseña más bajo no es el mejor objetivo: no hacer nada tiene el coste más bajo de todos.
  • Lo único que puedes mejorar de verdad es la proporción de gente que dice que sí cuando se lo pides.
  • Los números de esta página son un ejemplo con supuestos inventados. Mide los tuyos durante un mes y decide con ellos.

Si quieres ver los soportes con los que trabajamos, están todos en la colección de reseñas de Google. Y si aún no sabes de dónde sacar el enlace que hay que grabar, lo explicamos en cómo conseguir tu enlace de reseñas.

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